Guilherme Gusmão se convierte en carcelero en la Prisión de Supresión de Demonios de la Dinastía Dayan. ¡La prisión, una vez infierno, genera casos criminales! Los demonios gritan todas las noches. El Demonio Cadavérico se convierte en masajeador de pies. El demonio de los ojos se convierte en gafas de realidad virtual. El zorro espiritual hace un baile otaku. Las pistas apuntan a Guilherme Gusmão. Guilherme Gusmão: "Jejeje... Mis queridos demonios, ¿a quién le tocará hoy?"
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